Alcohol para niños

Domingo a medio día. Tras de levantarme después de una noche de fiesta, darme una buena ducha y tomar café bien cargado para ahuyentar a la resaca, salgo de casa para que me dé el aire i comprar el periódico. Durante mi breve paseo observo que a medida que me acercó al centro la de ciudad, hay más restos de la noche anterior. Vasos de plástico de cubatas tirados por el suelo. Manchas de bebida y otras con una serie de tropezones producto de alguna copa de más que acabó en vomitona.

Cada vez que veo este panorama pienso lo mismo: “Malditos críos que no saben beber”. Hoy sin embargo he reflexionado sobre esta tema, los críos y el alcohol. El problema no es que los jóvenes beban, el problema es que beben bebidas de niños. Por regla general la gente suele combinar el alcohol con bebidas dulces como coca-cola, fantas de naranja o limón, incluso zumos de piña o naranja. Claro, de esta manera se neutraliza el sabor del alcohol y resulta muy fácil meterse en el cuerpo una copa tras otras sin notar las consecuencias has horas después cuando todo sale por el mismo lugar que entró.

Hay días en los que salgo de copas con mis amigos y veo a los chavales de 18 años, ansiosos por tomarse sus copas. Normalmente entran en los bares con caras de tipos duros. Ya son mayores de edad y nadie les puede tirar del bar por ser menores. Con decisión y valentía se acercan a la barra y piden una copa de Malibú con piña, o ginebra con fanta de limón y el más atrevido un ron con coca-cola. Mariconada tras mariconada. Se creen tipos duros y toman bebidas de niños porque sus paladares realmente no soportan el sabor del alcohol. De todas formas, a la nenaza del Malibú con piña le recomendaría que se tomara una cerveza, le resultaría más barato y no quedaría como un lerdo niñato.

En conclusión, creo que el alcohol no está valorado como es debido, mezclar cualquier tipo de licor, por muy flojo que sea, con cualquier bebida dulce y con gas es matar el sabor del propio licor. El sabor que te abrasa la garganta y te calienta el cuerpo. Te quita el placer de saborear un buen whisky o una buena ginebra preparada con cariño.

Sinceramente, creo que si enseñáramos a nuestro jóvenes a respetar los licores de las estanterías de los bares habría menos charcos de vomito en los suelos de nuestras ciudades los domingos por la mañana.

Las gilipolleces de Facebook

Desde hace un tiempo veo a mucha gente quejarse de la problemas de privacidad en facebook. Bueno, cuando digo desde hace un tiempo quiero decir desde que se creo esta red social. Aunque eso si, últimamente mucha gente empieza a colgar mensajes en sus muros en los que piden a sus contactos que pulsen el botón derecho luego el izquierdo, que hagan el pino con un diente y luego que pulsen no se cuantos botones para que nadie del exterior de su circulo de contactos previamente aceptados pueda cotillear sus fotos, mensajes en el muro y no se que gilipolleces más.

Ahora bien. ¿Nos hemos vuelto idiotas? Primero, para que coño te registras en una red social si tienes pánico a que algún cotilla, pervertido, enemigo tuyo o a saber quien pueda entrar y ver tus fotos en bañador o biquini en la playa. Oh que miedo. Resulta curioso que la mayoría de gilipollas que cuelgan esos mensajes en facebook suelen ser los que cuelgan toda su puta vida en facebook. Como si a alguien le pueda importar que haya estado de viaje, se acabe de comer una hamburguesa o acabe de plantar un pino.

Una cuestión sencilla. No creo que haya gente con tanto tiempo libre (Aunque no lo parezca con la de parados que hay hoy en día) para cotillear los perfiles de personas que ni siquiera tiene agregada. Es más no creo que un desconocido le pueda importar lo que acabes de comer, comentar o que mierdas estés haciendo. Ahora bien, si hay alguien que pierde su tiempo rebuscando entre tu perfil, quizás sea porque le importes más de lo que piensas. Quizás se trate de una persona que esté deseando conocerte y no se atreva ni siquiera decirte “hola” cuando te ve por ahí, ni siquiera agregarte. Quizás se conforma con ver tus fotos, cuando sales de fiesta con tus amigos.

Vale, alguno dirá: “es que en las entrevistas de trabajo te miran el facebook”. Pues coño, a ver que esperan ver los entrevistadores. De momento no conozco a nadie que se haga fotos mientras estudia, trabaja, o hace obras de caridad. Sencillamente, la gente se hace fotos cuando sale de fiesta, se divierte o se va de comida con los amigos. Si a algún entrevistador le molesta pues que se joooodaaaa. Que contrate a un/a repipi que nunca sale de su casa, que se pase el día estudiando y no conozca el mundo real.